Observa los ríos, los mares y la fuerza de las montañas.
Todo eso fluye dentro de tí. De ahí naciste. Eres el fruto indomable que siempre ha estado ahí.
La belleza de un día sin nubes y la alegría de los pájaros que escuchas.
Quien está a tu lado, si sabe mirar, lo reconoce enseguida.
Reconócelo tú ahora, que se ha ido el sol. Observa la luna y el amanecer que sigue nacerá, como áquel que de tu vientre surgió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario