Una miríada de gente
queriendo pasar adentro
huyendo de aquellas muertes
tejidas en el infierno.
Hambre del lado del frío,
húmedos están los cuerpos,
siguen gritando en silencio
andando por los senderos.
Vive la niña estos días
sin juegos ni libros secos.
¿Podrá lucir algún día
Las flores sobre su pelo?
Los muros están cerrados
son indignos los pretextos.
Abrid la puerta de hoy
a un mañana que sea cierto.
Sobran zapatos de cuero
en salones y en gobiernos.
¡Levantad de los sillones
forrados de terciopelo!