domingo, 22 de marzo de 2015

Sostenedores de almas

Sentimos momentos vulnerables,
¡Ahí es donde más aprendemos!
Pues sólo desde esos espacios inestables
podremos volar en libertad.

No hay que olvidar nunca
que estamos aprendiendo,
y que, 
en este camino,
nos sostenemos unos a otros.

Pero hasta que se nos fortalecen las alas,
mientras que el milagro de la vida
aparece y se desvanece ante nosotros,
necesitamos más sostenedores de almas,
y menos discursos aprendidos.

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