Sentimos momentos vulnerables,
¡Ahí es donde más aprendemos!
Pues sólo desde esos espacios inestables
podremos volar en libertad.
No hay que olvidar nunca
que estamos aprendiendo,
y que,
en este camino,
nos sostenemos unos a otros.
Pero hasta que se nos fortalecen las alas,
mientras que el milagro de la vida
aparece y se desvanece ante nosotros,
necesitamos más sostenedores de almas,
y menos discursos aprendidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario