Ralentizando los procesos,
observando el voloteo de una mariposa
en una mañana de primavera,
que, siendo crisálida,
se tomó su tiempo.
La eternidad de un amanecer,
que es lento y voraz.
con sus colores cambiantes
en el horizonte,
sólo percibidos durante el proceso.
Todo se diluye,
en aquel manantial,
dónde caen los rayos de sol
y también las gotas de lluvia
cuando hay temporal.
Espejismo de un agua torrencial,
dividida en gotas que,
como las lágrimas del recién nacido,
todas las sufre.
Al igual que el hambre,
la carcajada nace del vientre.
Y todo se inicia un pequeño instante.
Ese instante que nos perdemos,
en los procesos mentales,
elucubrando historias
sin comienzos ni finales,
mientras la vida pasa.
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