Cesó la lluvia
y me sorprendió el escenario de la vida.
y me sorprendió el escenario de la vida.
Matices rosados en el cielo,
invitando a un atardecer invernal.
invitando a un atardecer invernal.
Flores de almendro soportando,
valientes,
las gotas en sus regazos.
valientes,
las gotas en sus regazos.
La extensión negruzca del mar en quietud,
rompiendo,
tímidamente,
breves olas en las piedrecillas de la playa.
rompiendo,
tímidamente,
breves olas en las piedrecillas de la playa.
Imagino también la vida submarina,
de la que, a veces,
disfruto en mis baños veraniegos.
Los pececillos y las algas,
ajenos a la vida del exterior
de la que, a veces,
disfruto en mis baños veraniegos.
Los pececillos y las algas,
ajenos a la vida del exterior
.
Y, de repente,
me sorprende el vuelo veloz de un cormorán,
pasa a ras del agua buscando su alimento.
me sorprende el vuelo veloz de un cormorán,
pasa a ras del agua buscando su alimento.
Es ésta la sinfonía de la vida a mi alrededor.
Sin olvidar las imponentes montañas,
y un tímido sol que se apaga poco a poco.
y un tímido sol que se apaga poco a poco.
Todo invita aquí al descanso.
Y observo a las plantas que esperan,
sin prisa,
la llegada de la primavera.
sin prisa,
la llegada de la primavera.
Sé que tienen la intención de adornar todo,
pariendo un universo de colores
con sus florecillas silvestres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario