Calles con piedras ardientes,
que abrasan por donde andas.
Y aún no ha nacido el poeta.
Amapolas divertidas,
te sonríen en tu hazaña.
Y aún no ha nacido el poeta.
Leche de cabra ordeñada,
que te alimenta y te calma.
Y aún no ha nacido el poeta.
Demasiado pronto aprendiste
que la vida se trabaja.
Y aún no ha nacido el poeta.
Nació el poeta
y con él,
nuevas luchas y batallas.
Creció por los mismos lares,
las mismas calles pisaba.
Jugaba él en el huerto,
y tú llorabas en casa.
Maldita vida de aquellos
que se fue por la ventana.
La fuerza de los valientes
os llevó lejos de casa.
Os fuiste ambos al alba
de una vida condenada.
Hoy se une mi destino
a vuestra alma agitada.
Eterna la del poeta,
la del abuelo, añorada.
En esta línea del tiempo,
no se unieron nuestras almas.
En los círculos concéntricos,
nos vemos fácil las caras.
¡Vaya capricho de amor!
Me emociono cuando callas.
No necesito tus huesos,
para saber que me amas.
Un recuerdo de una vida que me llena el alma en lo mas profundo, era un valiente y demostro a todos que su amor por su mujer era lo unico que le importaba en la vida
ResponderEliminarERA UN HOMBRE DE BIEN