A tientas por la vereda,
pienso que el azul es verde,
sin saber lo que me espera.
Sin saber lo que me espera
el viento que va guiando,
desde distintos lugares,
la dirección de mis pasos.
Ya probé todos los gustos,
al final se hacen amargos,
si quiero beber del grifo
tomo el riesgo del incauto.
Voy donde no quise ayer
me acompañan aliados,
en un invierno tan frío,
los prefiero a los soldados.
Existen hoy tantas luchas,
y los pueblos desmembrados,
pero yo sigo esa brizna
que me acaricia los labios.
Si es un veneno muy dulce
o es un honesto manjar
tomo el rumbo del momento
en el que soy como el mar.
No me rindo en la corriente
de incrédulos desalmados
vivo al lado del latido
del corazón más humano.
Sin saber lo que me espera,
hago caso a los valientes,
guiándome con su faro
cuando el rojo cambia a verde.
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